La mente está siempre disturbada.
A veces va de esta manera y a veces va de esta otra manera. Mediante la práctica del yoga nosotros literalmente arrastramos la mente a la conciencia de Krishna.

La mente se descarría de la conciencia de Krishna a muchos objetos exteriores debido a que desde tiempo inmemorial, vida tras vida, esa ha sido nuestra práctica. Debido a esto, puede que exista gran dificultad en el comienzo, cuando uno trata de fijar su mente en la conciencia de Krishna, pero todas estas dificultades pueden superarse.

  Debido a que la mente está agitada y no está fija en Krishna, ella va de un pensamiento a otro.
Por ejemplo, cuando estamos trabajando, recuerdos de hechos que sucedieron diez, veinte, treinta o cuarenta años atrás, puede que repentinamente aparezcan en nuestra mente sin razón aparente. Estos pensamientos provienen de nuestro subconsciente, y debido a que ellos están siempre surgiendo, la mente está siempre agitada.
Si nosotros agitamos un lago o un estanque, todo el barro del fondo llega a la superficie. De manera similar, cuando la mente está agitada, surgen del subconsciente muchos pensamientos que han estado almacenados ahí por años. Si nosotros no agitamos un estanque, el barro se asentará en el fondo.

Este proceso de yoga es el medio para aquietar la mente y permitir a todos estos pensamientos que se asienten. Por esta razón existen tantas reglas y regulaciones a ser seguidas para hacer que la mente no se agite. Si nosotros seguimos las reglas y regulaciones, gradualmente la mente estará bajo control.

Existen muchas prohibiciones y muchas obligaciones, y si uno es serio en cuanto a entrenar la mente, uno tiene que seguirlas. Si uno actúa caprichosamente, ¿cuál es la posibilidad de que la mente se vuelva controlada? Cuando la mente está finalmente entrenada al grado que no pensará en otra cosa que en Krishna, alcanzará la paz y se volverá muy tranquila.