El pecado es la desobediencia a Dios.
Al pecar generamos una reacción que debemos pagar más tarde. Algunas personas dicen que lo justo sería recordar la causa, el pecado, cuya reacción estamos pagando en el presente. En realidad el pecado o los pecados individuales y separados no es lo importante. Porque éstos podrían ser por puro accidente. Lo importante es la inclinación en nuestra conciencia por buscar el bien y evitar el mal. La actividad es el reflejo de nuestra conciencia. Si estamos mal es porque nos hemos portado mal.
Qué pecados cometimos específicamente no es lo importante. No es lo importante excusarnos de ellos; lo importante es desarrollar una fuerte inclinación hacia el bien. Si desarrollamos esta inclinación nos acercaremos a las personas santas y ellas nos van a iluminar acerca de lo que es malo, y de lo que es bueno en general.
Krishna en Su misericordia no nos señala cada pecado, pero nos enseña de modo general que estamos mal, que estamos angustiados e ignorantes, y por ello necesitamos buscar la luz del bien.
A veces alguien se enferma y el doctor le dice: “ahora estás enfermo, no hagas esto ni esto, debes comer sólo esto, etc.”. La causa exacta de la enfermedad no siempre puede precisarse, y tampoco es lo más importante. Es importante saber a modo general qué es lo que causa las enfermedades, ese es un conocimiento más científico y superior. Es inclusive más importante que saber que ahora estoy enfermo y que tengo que curarme. No es mucha la ganancia el conocer los pecados específicos que cometimos, porque de no haberlos cometido, otros infinitos podríamos haber hecho. Por ello es mejor saber qué es bueno y qué es malo en general y en profundidad.
Esta es una ciencia no muy fácil de dominar; así lo dice Krishna en el Bhagavad Gita 4.17. Por otro lado, si nuestra conciencia no está de por sí inclinada hacia la perfección en el bien, no tendremos sensibilidad para reconocer el mal que hacemos.
Así, lo que es pecado para uno, no lo es para otro. Desde esta visión podríamos decir que el Señor no pierde Su tiempo en señalar los pecados específicos de otras vidas porque las personas insensibles no los verían como tales.
A las personas sensibles les bastan y sobran los pecados de esa misma vida para recapacitar y buscar el bien. Ellas se rinden a Krishna y se liberan del karma de las acciones previas. Los que no pueden
realizar que esta enfermedad material es grave, arrastran la secuela de sus malas acciones pasadas. En verdad no tanto es el castigo de la mala acción antigua en sí (pues sería lógico recordarla), sino que es el castigo a la negligencia y a la mala voluntad por corregirse.
Debemos aprender qué es estar sanos en forma general, y saber que estamos enfermos porque sufrimos.
Bajo la guía amorosa de Sri Guru, debemos buscar nuestra sanidad de felicidad y paz espiritual.
En otras palabras, se nos juzga más por la intención que por los actos. Nuestro propósito interior es más valorizado que nuestros actos siempre sujetos a la imperfección y el error. Si buscas ser bueno entrarás en la sociedad de los santos aun antes de serlo tú mismo.
Juzgar sobre el propósito más que sobre la acción es un juicio superior. Porque muchos no pecan no porque no tengan el propósito, sino porque les falta la oportunidad.
Hay otros que, aun siendo de naturaleza débil, se inclinan por conquistar el bien. Ellos reciben una protección especial de nuestro Señor. El firme propósito de ellos es no pecar, pero temen el mundo de la tentación; ellos se refugian en la asociación santa y se alejan de los peligros. |