Un rey musulmán anunció que necesitaba un adulador, un "Hombre-sí". Anteriormente, en la corte de los reyes, ellos tenían aduladores. Cualquier cosa que el rey decía, él decía lo mismo. Él anunció que quería un adulador y muchos hombres vinieron a pedir el trabajo. Él comenzó a entrevistarlos.
- ¿Cree usted que podrá realizar sus deberes de manera apropiada?
- Sí, yo podré realizarlos.
- Yo creo que usted no podrá desempeñarse correctamente.
- No señor, seré capaz de hacerlo.
Todos fueron despedidos excepto uno. Cuando el rey le dijo:
- Creo que usted no será capaz de cumplir con los deberes de un adulador.
Uno de ellos dijo:
- Yo también pienso de esa manera.
- No, no, no, usted será capaz, usted es el más conveniente.
- Sí, yo soy el más conveniente.
- No, no, tengo mis dudas.
- Sí, yo también tengo mis dudas.
El rey dijo:
- Este es el hombre para el trabajo.
Aquellos que habían reclamado continuamente ser aptos para el trabajo fueron despedidos y rechazados. De la misma manera, nuestra alma debe tener esa flexibilidad en el servicio al Señor. No debemos tener ninguna clase de ego. Por supuesto que en el sentido externo porque tenemos nuestro ego permanente en el interior, cuando el alma entra en esos dominios superiores. La posición de eso es algo separado. Pero este ego material debe ser disuelto en un cien por ciento. Pero cuando se ponga en el fuego se convertirá en cenizas.
Debemos tener una sola dirección en nuestro propósito por alcanzar la verdad. Drona carya fue el maestro de armas, el Astraguru , de los Pandavas . Cierto día, mientras examinaba el progreso de sus discípulos, colocó un pájaro artificial en la copa de un árbol. Pidió que los hermanos vinieran uno por uno e hicieran puntería, Yudhisthira se aproximó. Drona carya le dijo:
- Prepárate para golpear ese pájaro. ¿Estás listo?
- Sí.
- ¿Qué ves?
- Veo el pájaro.
- ¿Algo más?
- Sí, los veo a todos ustedes.
- Vete.
Entonces otro de los hermanos se aproximó. Drona carya le dijo:
- Dispara al ojo del pájaro. Éste debe ser marcado por tu flecha. Apunta. ¿Qué ves?
- El pájaro.
- ¿Algo más?
- Sí, también veo el árbol.
- ¡Oh! Vete.
Entonces vino Arjuna . Drona carya le dijo:
- Prepárate.
- Sí, mi señor, así lo he hecho.
- ¿Ves el pájaro?
- Sí, lo veo.
- ¿El árbol?
- No.
- ¿Ves el cuerpo del pájaro?
- No.
- ¿Qué ves?
- Solamente la cabeza.
- ¿La cabeza entera?
- No.
- ¿Qué ves?
- Sólo el ojo.
- ¿No puedes ver nada más?
- No puedo ver nada más.
- ¡Sí, mi muchacho, dispara tu flecha!
Deberíamos tener esta clase de propósitos en nuestra vida: Hacerlo o morir. Cualesquiera que sean las circunstancias que puedan venir a atemorizarme, no me atemorizaré. Si mis propios hombres parecen ser mis enemigos, eso no importa. Mi propiedad es sólo Él. Y Él no puede tolerar que alguien se convierta en Su socio. Él es Absoluto. Él es mi poseedor Absoluto. Él no tolera ninguna clase de sociedad allí. De esta manera, tengo que ir donde mi conciencia espiritual me lleve. Por la voluntad de Dios, los amigos se pueden convertir en enemigos. Los enemigos se pueden convertir en amigos, pero yo debo permanecer firme en mi ideal. Si soy de una naturaleza progresiva, entonces tiene que haber eliminación y también nuevos comienzos. No podemos evitarlo en el curso de nuestra realización.
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