La historia de un Brahmana

Hace mucho, mucho había un pobre brahmana llamado Krishna. Él no podía encontrar suficiente trabajo qué hacer; algunas veces él y su familia tenían que pasar sin comer.

Al final Krishna decidió abandonar su villa en busca de trabajo. Pronto, a la mañana siguiente, antes de que su esposa y sus hijos se despertaran; salió de casa. Él no sabía a dónde ir. Sólo caminó alejándose.

Anduvo todo el día hasta que entró a una espesa jungla.
Estaba cansado, sediento y hambriento. Mientras buscaba alrededor agua para tomar; encontró un pozo.

"Oh noble brahmana," un jaguar lo llamó, "por favor ayúdame a salir, para que así pueda regresar con mi familia." "Pero tú eres un jaguar." Dijo Krishna.
"Te tengo miedo. ¿Cómo puedo sacarte de este pozo? ¿Cómo sé que no me matarás?" "No me temas, mi querido hombre," replicó el jaguar. "Te prometo que no te haré ningún daño. Por favor ten piedad de mí y salva mi vida."

"Supongo que bien podría salvarle," pensó Krishna. "siempre es bueno ser amable con otros." Krishna se acercó al pozo y sacó al jaguar. El jaguar le agradeció y dijo:" déjame presentarme; yo soy Shersingh. ¿ Ves esas montañas a lo lejos? Yo vivo allá en una cueva. Estaré muy encantado si me visitas algún día. Tal vez pueda pagarte mi deuda."
Krishna entonces escuchó un mono llamándolo desde el pozo. "Santo Señor, ¿ no me sacará a mí también?" El brahmana sacó de una vez al mono. El mono le agradeció. "Si alguna vez estás en necesidad de comida, sólo ven a mi casa. Está justo allá, sobre esa gran montaña. Por el camino, Bali es mi nombre."
Ahora una serpiente lo llamó. "por favor ayúdeme también." "¡Ayúdame!" Exclamó Krishna. "Tú eres una serpiente, ¿ qué tal si me muerdes?" "yo nunca te morderé." Dijo la serpiente; "tú no necesitas temerme en absoluto. Por favor sálvame." Así Krishna sacó a la serpiente del pozo.
"Estoy muy agradecida mi querido Señor," dijo la serpiente. "Recuerda, si llegas a estar en alguna dificultad, sólo llámame - Naagesh, y donde quiera que estés, te encontraré."

El jaguar, el mono y la serpiente se alejaron del brahmana. Pero antes de irse, ellos le hablaron acerca del hombre en el pozo. "Por favor no lo ayudes a él," dijo Shersingh. "Si lo haces," dijo Naagesh, " tú mismo te meterás en problemas."

Tan pronto como se fueron, el hombre en el pozo empezó a llamarlo. Él le rogó a Krishna que lo salvará también. Krishna sintió pena por el hombre y lo sacó del pozo.
"Gracias por su amabilidad," dijo el hombre. " Yo soy Seth Ghanshyamdas. Yo soy joyero. Vivo en la ciudad acá cerca. Si alguna vez necesitas ayuda; no dudes en visitar mi humilde casa." El joyero se fue entonces para su casa.

Después de algún tiempo el brahmin continúo su viaje. Pero la suerte estaba en su contra. No pudo encontrar trabajo. Al final él pensó que lo mejor sería matarse. Preparó su mente para saltar al río y ahogarse. Pero entonces recordó a Shersingh el jaguar, Bali el mono, Naagesh la serpiente y a Seth el joyero. Pensó que ya era tiempo de buscar su ayuda.

Primero fue donde Bali, el mono. El mono estaba muy feliz de verlo. Le dio una cálida bienvenida.
Y le ofreció algunas frutas realmente deliciosas. "Tú eres siempre bienvenido aquí, querido Krishnan," dijo Bali cuando el brahmana le dijo cuán agradecido estaba.

Ahora Krishna quería ver a Shersingh, el jaguar. Bali le mostró el camino a la cueva del jaguar. Tan pronto como Shersingh vió a Krishna viniendo, él corrió a recibirlo. No había olvidado al brahmana que le salvó la vida.
Shersingh le dió a Krisna un hermoso collar de oro y otras joyas preciosas. "Toma ésto; mi querido amigo," ronroneó Shersingh, "una pequeña muestra de mi gratitud y respeto. Toma ésto y haz un nuevo gran inicio." Krishna le agradeció a Shersingh por las joyas y se fue.
Su viaje por fin le había traido suerte, pensó. Podría vender los ornamentos por un buen precio. Entonces podría volver a casa. Cuán feliz estaría su esposa. Con el dinero que obtuviera, podría vivir felizmente. ¿Pero quién podría ayudarle a vender las joyas?

Entonces recordó a Seth Ghanshyamdas, el joyero. ¿Ayudaría él? Se dirigió donde él. El joyero estaba contento de ver a Krishna. "¿Qué te trae por acá?" preguntó él. "He venido a pedir tu ayuda,"replicó Krishna. "Aquí tengo algunos ornamentos. Por favor dame un buen precio por ellos."
Seth Ghanshyamdas tomó las joyas y las examinó cuidadosamente.
"Ciertamente te ayudaré," dijo él. "Pero déjame mostrárselas a otro joyero. Por favor espera acá. Tómate algo. Regresaré en un momento."
El joyero llamó a su esposa y le pidió que vigilara al brahmana. El entonces salió con las joyas. Seth se dirigió de una vez al palacio del rey Wodeyar de Mysore.

"Saludos a su majestad el rey Wodeyar de Mysore," dijo él. "un hombre me trajo estos ornamentos y me pidió venderlos. Pero son las joyas que yo hice para el príncipe que está perdido. Así que yo le dije a este hombre que esperara en mi casa y vine aquí rápidamente; para mostrárselas a usted, su majestad."
"¿Quién es este hombre? ¿Dónde está?" Gritó el rey. "¡Esta escoria de la tierra debe haber asesinado a mi pequeño príncipe y robado sus joyas!"
"Él es un brahmana llamado Krishna, su majestad," replicó el joyero, "y él está allá en mi casa."
El rey llamó a sus más fieros soldados y ellos fueron corriendo inmediatamente.
"¡Arresten al brahmana que está en la casa del joyero y arrójenlo en el calabozo más oscuro del reino!"
Rugió el rey.

La guardia del rey allanó la casa del joyero y apresó a Krishna. El brahmana no pudo entender lo que estaba sucediendo.
"¿ Por qué están haciendo esto?" El lloró. "¿Qué he hecho?" él les preguntó a los guardias.
"Te has atrevido a matar al joven príncipe y robar sus joyas," dijo uno de los guardias. "Ciertamente serás ejecutado por este gran crimen."
Krishna estaba desconcertado. No había salida ni nadie quien le ayudara.

Krishna fue arrojado al más oscuro calabozo, para esperar su ejecución. Él entonces recordó las palabras de Naagesh, la serpiente que había sacado del pozo. Así que llamó a la serpiente y repentinamente casi como algo mágico, Naagesh, la serpiente se deslizó por la ventana de la sucia celda.
"¡Oh, Señor!" silbó Naagesh, ¿qué hiciste para ser arrestado?"
"Por favor ayúdame," lloró Krishna. "He sido sentenciado a muerte por un crimen que no cometí."
Krishna le dijo entonces a la serpiente lo que había sucedido.
" Tengo un plan," silbó Naagesh, mientras sus ojos empezaron a ponerse ferozmente rojos. " Yo sé cómo sacarte."
"Dime," lloró Krishna.
" Me deslizaré en el cuarto de la reina y la morderé," dijo Naagesh. "Ella desfallecerá. No importa lo que ellos hagan, ella permanecerá dormida."
"¿Y entonces qué?" Preguntó Krishna.
" El veneno permanecerá en su cuerpo hasta que tú poses tu mano en su frente," explicó Naagesh.

Entonces ella dejó a Krishna y se dirigió al palacio. Se deslizó en el cuarto de la reina y la mordió. La reina desfalleció.
La triste noticia de que la reina había sido mordida por una serpiente se esparció por todo el reino.
Hakims y Vaidyas vinieron de lejos y cerca, pero sus medicinas no hicieron efecto. Ninguno pudo revivir a la reina.
Finalmente el rey declaró que quienquiera que pudiera curar a la reina sería amablemente recompensado. Mucha gente vino al palacio para curar a la reina; pero todos ellos fallaron.
"Yo puedo curar a la reina," Krishna les dijo a los guardias.
Inmediatamente ellos lo llevaron al palacio y el rey lo llevó ante la reina. Ella yacía allí casi sin vida y muy pálida. El veneno de la serpiente la había vuelto azul.

Krishna se sentó al lado de la reina y posó su mano sobre su frente. Pronto, ella abrió sus ojos y se sentó. El veneno la había dejado.
Había felicidad en la tierra. El rey estaba muy feliz y derramó lagrimas de alegría. El abrazó a Krishna y le agradeció.
"Su majestad," Dijo Krishna, " Yo fui enviado a prisión por un crimen que no cometí."
"¿A qué te refieres?" preguntó el rey.
Krishna le contó toda la historia. El rey estaba hirviendo en ira cuando escuchó lo que el joyero había hecho. De inmediato mandó arrestar al joyero.

El rey estaba apenado con Krishna por acusarlo falsamente de asesinato y robo. Entonces le regaló una enorme casa y miles de piezas de oro.
Krishna mandó por su familia y ellos todos vivieron felices.
FIN
 |